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¿Deshaciendo el embrujo de la luna?

Alan Wake Luna llena cortada

La luna ha fascinado a la humanidad desde la antigüedad, y ha sido protagonista de ritos, mitos y leyendas. Desde el motivo de celebración de aquelarres de brujas perdidos en el tiempo, hasta el origen de las creencias de hombres lobo que se transforman con la luna llena. Y es esta fase de la luna, la que suele despertar más admiración y superstición, y la que me ha llevado a escribir sobre ella, porque hoy, 23 de junio, coincidiendo con la verbena de San Juan, tendremos una superluna. Se le llama así cuando está más cerca de la Tierra, lo que permite verla más grande y más brillante. La de este año será un 14% más grande y un 30% más brillante de lo habitual.

Se sabe que la luna afecta a las mareas, y algunos dicen que influye en las cosechas, aunque se han realizado estudios y no se ha conseguido demostrar lo segundo. Pero también se le han atribuido relaciones de causalidad con los partos, el ciclo menstrual de las mujeres, la fertilidad, el crecimiento del pelo,.. e incluso con la locura y la conducta humana, images (1)especialmente la violenta y extraña. No en vano, la palabra lunático que hace referencia a alguien que tiene cambios bruscos de humor, e incluso locura temporal, proviene de la palabra luna.

Durante el s.XIX en Inglaterra, los abogados utilizan el “culpable por razón de la luna llena” como defensa de sus clientes para afirmar que no podían ser considerados responsables por actuar bajo la influencia de la luna. Y el psiquiatra Arnold Lieber opinaba en su best seller de 1978 “El Efecto lunar: mareas biológicas y emociones humanas”, que como el cuerpo humano está compuesto de entre un 60% y un 70% de líquidos, éramos un objetivo más para las fuerzas lunares de atracción que influyen en las mareas.

Pero, ¿qué hay de cierto en que afecta a las personas?, ¿hemos de estar preocupados por la luna de esta noche, o por cualquier otra noche de luna llena?

La teoría del doctor  Lieber no se sostiene, porque el efecto gravitacional es tan pequeño que es incapaz de producir cambios en nuestro organismo. La interacción gravitaroria depende de la masa de los cuerpos y la distancia entre ellos, y por eso la luna afecta a grandes volúmenes de agua, pero no a pequeñas cantidades contenidas en un “recipiente” como sería nuestro cuerpo. Una persona a nuestro lado, o incluso un mosquito en nuestro brazo como señaló el astrónomo George Abell, de la Universidad de California, ejercen más fuerza en nosotros que la luna.

En realidad, el poder de la luna se suele asociar a sus fases, especialmente a la llena, pero las fases de la luna muestran simplemente la porción iluminada por el sol, que es visible desde la Tierra, y aunque sólo veamos una parte, el resto sigue estando ahí, en la sombra, así que, ¿puede ser entonces, la cantidad de luz reflejada del sol la responsable de alguna influencia?

Tal vez, antiguamente, cuando no existían persianas ni cortinas, y estando llena, su luz llegase a interrumpir el sueño y el descanso de las personas. Eso habría aumentado la tasa de mal humor, irritabilidad, dolor de cabeza, cansancio,…. ya que la luz altera la producción de melatonina, y eso afecta a la regulación de las hormonas y el ritmo circadiano (el reloj interno). Actualmente, muchos duermen sin persianas y tal vez dependa de la sensibilidad de cada uno, que se despierte y le afecte más o menos al sueño, de ahí podría haber surgido una relación, pero no parece suficiente como para asegurar que puede producir locura, o puede influir en conductas suicidas o agresivas, y menos aún que pueda convertir a un hombre en un lobo…

Entonces… ¿por qué todas esas historias y leyendas? En el pasado, la luna llegó a ser venerada y era más importante que ahora porque se utilizaba como calendario, como amuleto de feminidad y fertilidad, y como forma natural de iluminar la noche, así que es probable que le buscasen más simbolismos y “poderes” que han llegado diluidos hasta nuestros días. La tradición, el cine y la literatura,… han reforzado su magia. Y la sugestión al creer en ello, también puede haber contribuido a que esas ideas perduren, e incluso, algunas personas las experimenten como ciertas.

De hecho,  aún hay muchas personas actualmente que creen que su influjo nos condiciona. Una encuesta de 1987 reveló que el 64% de médicos de emergencias pensaba que afectaba al comportamiento de los pacientes, y un estudio de la Universidad de Nueva Orleans concluye que un 81% de los profesionales de salud mental y un 69% de enfermeras también lo cree. La explicación según la “correlación ilusoria”, es que las enfermeras que creen en el efecto de la luna escriben más notas sobre sus pacientes, que sus compañeras “incrédulas”. Están tan convencidas de la relación que sin ser conscientes, se mantienen más alerta y su pensamiento se vuelve selectivo buscando señales que confirmen sus ideas, descartando al mismo tiempo, cualquier evidencia que sea contraria. Y otro fenómeno que podría explicar el fenómeno es la “falacia del sesgo” por la cual una creencia se hace más popular cuando un evento confirma nuestra creencia. Si es así lo recordamos mejor y lo explicamos, pero si el evento la invalida lo ignoramos o lo reinterpretamos.

Este tema ha llamado la atención a muchos investigadores, y en 1982, un estudio afirmó una posible relación, al observar que durante el periodo de luna llena sucedían más accidentes de coche. Después vieron que no habían tenido en cuenta que la mayoría de días con luna llena fueron fines de semana, y al valorar ese dato, la correlación desapareció. En 1985 se revisaron 37 estudios sobre la fase lunar y la locura y no se encontró ninguna correlación estadística significativa entre la luna llena y las admisiones hospitalarias, los delitos o los trastornos mentales. Más recientemente, en la Universidad de Sydney se hicieron dos estudios, uno sobre la conducta agresiva y otro sobre los ingresos hospitalarios por mordedura de perro, para ver si había un incremento en las noches de luna llena, pero tampoco se encontró ningún vínculo. En resumen, no hay ningún estudio que consiga establecer alguna relación.

Y a pesar de eso, hay un dato que seguro podrá avivar las brasas de la polémica… ya que al parecer, en el CERN (la Organización Europea para la Investigación Nuclear) consideran que la luna afecta a los aceleradores de partículas y la tienen en cuenta en sus cálculos.

Las opiniones en contra y a favor continuarán, pero lo que tenemos asegurado es poder disfrutar de la belleza atormentada  de nuestro satélite, fiel compañero nocturno. Y para muestra, la foto de portada de Alan Wake ¿bonita verdad?

Un abrazo!

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