Respirar bien para vivir mejor

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Respirar de forma correcta es una fuente de salud y bienestar que tenemos a nuestro alcance y que no siempre aprovechamos. Normalmente no nos fijamos ni nos preocupamos en como respiramos, porque por fortuna es un acto automático e involuntario que controla el sistema nervioso autónomo, y no nos paramos a pensar si lo hacemos bien o no. Respiro luego vivo, y punto.


La realidad es que con frecuencia se hace de forma superficial y poco eficiente. El ritmo de vida y las prisas, la falta de ejercicio, el estado emocional, si estamos cansados, nerviosos, enfadados, estresados, … afecta a nuestra respiración, y sin darnos cuenta, adquirimos un hábito que se instala en nuestro programa de funcionamiento diario. De esta forma, y por lo general, sólo utilizamos una parte de nuestra capacidad pulmonar y no conseguimos una oxigenación adecuada. Eso puede producir:

  • dolores de cabeza,
  • tensión muscular,
  • sensación de cansancio,
  • hace trabajar más al corazón,
  • y facilita la aparición de la ansiedad.

Aún así, sabemos, aunque sea a nivel inconsciente, que respirar de forma profunda y tranquila nos relaja a nivel mental y corporal, y por ello es habitual que de forma instintiva suspiremos y hagamos una pausa tomando una gran cantidad de aire en los momentos en los que nos sentimos cansados o necesitamos calmarnos. Podemos hacer que la respiración sea consciente, cuando queramos para regularla y hacerla más completa. La práctica de unos minutos al día, mejorará nuestra forma de respirar, para que influya de forma positiva en nuestro estado interno y externo. Conseguiremos:

  • mejorar la oxigenación de la sangre,
  • potenciar la vitalidad de todo el organismo,
  • haremos más eficiente el funcionamiento de las células, los órganos y los tejidos,
  • mejorará incluso la digestión y el sistema inmunitario,
  • se fortalecerá el corazón y los pulmones,
  • sentiremos mayor armonía, vitalidad, equilibrio emocional, concentración, relajación y claridad mental.

¿Cómo saber como respiramos? Es tan fácil como colocar una mano sobre el pecho y otra sobre el estómago, en la zona del ombligo y en estado de reposo, respirar como lo hagas habitualmente, para observar como se mueven las manos.respiracion-consciente-297x300

  • Si la primera o única en moverse es la del pecho, la respiración es superficial, y en ese caso, no limpia, oxigena ni purifica adecuadamente.
  • Si la mano del estómago se mueve primero, el aire llega a la parte baja de los pulmones. Esta respiración se llama diafragmática y sería el primer paso para una respiración completa que tendría tres fases. En la primera fase el aire llega a la zona baja de los pulmones, después llega a la zona media, y por último a la zona del pecho.

No hay que pretender fijarse en como respiramos todo el día, ni en respirar siempre de forma diafragmática o completa. Si hacemos deporte, o corremos para pillar el autobús, la respiración se volverá más acelerada, y eso será lo correcto para conseguir más oxígeno. Pero hay otras situaciones, como momentos de estrés o ansiedad, o cuando sentimos ira o nos ponemos nerviosos, en los que la respiración se hace más superficial, y activa la señal de alarma, de huida o de ataque. Darnos cuenta de ello, nos dará la opción de tranquilizarnos y centrar la mente, para conseguir serenidad y calma. Hacer unas respiraciones profundas y pausadas puede ser de ayuda para conseguirlo y nos permitirá tomar cierta distancia y nos devolverá el equilibrio para poder hacer frente a esa situación de una forma más constructiva.

Si queremos entrenar una respiración más saludable, hay muchos ejercicios para mejorarla,  pero podremos notar sus beneficios si simplemente, y basándonos en el mindfulness, respiramos de forma consciente, poniendo toda nuestra atención, durante unos minutos al día. Te invito a probarlo durante unas semanas, cuando estés tranquilo y sin forzar nada, observa como lo haces, el ritmo del aire, como entra y sale, las sensaciones y movimientos que se producen. No te preocupes si aparecen sensaciones y pensamientos que te distraigan, porque atender a la respiración es sencillo, pero mantenerla no tanto. No valores, ni juzgues esas distracciones, vuelve a centrarte en la respiración. Con este ejercicio unos minutos al día, ayudarás a mejorar tu relajación y concentración, y  con un poco de tiempo, se habrá corregido el programa de respiración.

Un abrazo!

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