Relatos y leyendas breves para despertar

lectura

Para decir adios al 2013 he hecho una recopilación de los cuentos, leyendas y metáforas sobre ecología emocional y autoconocimiento, que fui publicando durante el año en la página de Facebook NaturalMente Psicología. Por si te perdiste alguno…, o para releer el que más te gustó…, y para pasar un rato ameno de lectura, que te ayudará a reflexionar, explorar y aumentar tu conciencia sobre ti mismo y los demás.

12 de marzo. Los gobernadores de la aldea del YO

Cuenta la leyenda que en la próspera aldea de Yo había un palacio con 3 gobernadores llamados Mental, Emocional y Físico. Mental no salía nunca de los despachos, siempre estaba entre archivos y haciendo cálculos, y Emocional, no salía de los jardines, siempre cuidando las flores y la huerta. Ninguno de los dos se dejaba ver, pero sus preocupaciones y decisiones llegaban a todos los rincones de la aldea. Físico en cambio estaba siempre fuera, y le gustaba ir a banquetes y celebraciones.

Llegó un día en que la gente de la aldea empezó a mimar más a Físico y le regalaban comidas exquisitas, baños perfumados, masajes, ropas bonitas,… Físico estaba feliz, pero nadie tenía en cuenta las necesidades de los otros dos gobernadores. Entonces Mental empezó a imponer prohibiciones, y Emocional descuidó el huerto y los frutos se pudrieron. Una epidemia de tristeza y ansiedad afectaba a los aldeanos, y ya no tenían ganas de cuidar a Físico, hasta que un día se dieron cuenta de su error. Ellos eran en realidad los que debían gobernar, Emocional necesitaba gestionar y expresar sus emociones, pintando, bailando, escribiendo,… y Mental necesitaba silencio, observación, agradecimiento,…

Físico, Mental y Emocional deben estar equilibrados y así podrán formar un buen equipo que deberá dirigir el Yo, pero si el Físico está debilitado, el Emocional bloqueado o el Mental centrado en controlar, será muy difícil conseguir armonía y los logros que el Yo se proponga.

Y en tu aldea… ¿quién gobierna?

Autora: Yolanda de Miguel

 

24 de abril. La leyenda del dragón

En una lejana tierra, vivía un hombre feliz. Cultivaba sus tierras, tenía una bonita casa, una familia y amigos con los que compartía buenos momentos, y disfrutaba viendo crecer a sus hijos. Su casa estaba en la falda de una montaña y un día descubrió horrorizado que en lo alto de esa montaña vivía un enorme dragón. Sufría pensando en los peligros que corrían estando allí y pensó en irse con toda su familia, pero sus amigos se quedarían solos y en peligro por su culpa. Decidió subir y encerrar al dragón en su cueva, así que fue y construyó un muro en la entrada. Pero su tranquilidad duró poco, porque el dragón rompió el muro y salió rugiendo enfadado. El hombre se armó de valor y con una gran espada volvió a subir para obligar al dragón a quedarse en su cueva. Consiguió que entrase, pero salía cada vez que el hombre regresaba a su casa. El hombre empezó a pasar cada vez más tiempo en la montaña, como guardián del dragón, y menos tiempo con su mujer, sus hijos, sus amigos, y en general viviendo la vida que tanto apreciaba y se esforzaba por salvar…Todos intentaban convencerle de que no había motivos para preocuparse porque el dragón siempre había estado ahí y nunca había hecho daño a nadie. Pero el hombre se enfadaba al oír eso. Sentía que no le comprendían y no valoraban sus esfuerzos, y se le agrió el carácter. Empezó a llevarse mal con todo el mundo y perdió parte de su cosecha, pero sólo le preocupaba subir a la montaña para vigilar al dragón, así que acabó pasando la mayor parte del tiempo allí, solo y tenso. Sus amigos le decían que aceptase que allí vivía un dragón, y que volviese a disfrutar de su antigua vida, la que queriendo proteger, estaba perdiendo. Pero él decía que se angustiaba al pensar que les podía hacer algún daño, y que necesitaba subir para controlar la situación. Pasaron los días, y finalmente se dio cuenta de quien era en realidad el que estaba haciendo daño a todo lo que amaba: él mismo. Y entonces se prometió no volver a molestar al dragón, aunque le causará miedo no saber donde estaba y que hacía, y se prometió también, no volver a alejarse de lo que de verdad le importaba, su familia y sus amigos. Con el tiempo, el dragón seguía por allí, y aún sufría si le oía rugir, pero volvió a ser feliz cultivando sus tierras, en su bonita casa, compartiendo buenos momentos con su familia y sus amigos, y viendo a sus hijos crecer.¿Y tú, tienes algún dragón en tu vida? 

25 de agosto. Los cocheros y la gran carrera.

Hace no tanto tiempo, en un lugar no tan lejano, tres cocheros se preparaban para una importante carrera. Uno de ellos cuidaba mucho a sus dos caballos y les daba todas las atenciones posibles. Amor y Miedo, que así les llamaba se volvieron un poco caprichosos, pero el cochero cedía a todos sus deseos y olvidó su carruaje, que con el tiempo, quedó oxidado y destartalado. El segundo cochero en cambio, empleaba toda su energía y conocimientos en mejorar su coche. Siempre buscaba información y materiales para tenerlo a la última. Pero sus caballos estaban descuidados y flacos porque no le quedaban horas ni recursos para ellos. El tercer cochero buscaba el equilibrio entre la atención que dedicaba a sus caballos y a su carruaje. Éste era modesto pero estaba bien ajustado, y sus caballos estaban sanos, aunque no cedía a todas sus exigencias.

El día de la carrera llegó, y todos estaban muy seguros de si mismos. Tras unos metros, los caballos del primero se desbocaron porque no querían correr más y rompieron el carruaje, y el carro del segundo era demasiado pesado para sus hambrientos caballos, que frenaron en seco y lo hicieron volcar. Mientras, el tercer cochero con paso firme y tranquilo continuó hasta cruzar la línea de llegada y ganó.

Los caballos y el carro forman un equipo indivisible, al igual que las emociones y la mente, pero para que todo funcione, el cochero, o el Yo, es quien debe tomar las decisiones. Mantendrá y reparará el carruaje cuando haga falta, pero no se obsesionará con él, y alimentará y cuidará a los caballos, pero no se someterá a ellos.
El cochero es quien conoce la meta y es quien realmente nos puede llevar a ella, subido a una mente serena, e impulsado por unas emociones equilibradas.

¿Cómo está tu carruaje, y tus caballos, y tu cochero…?

Autora: Yolanda de  Miguel

10 de diciembre. El cuento indio de los dos lobos. 

Una mañana un viejo Cherokee tenía una charla con su nieto acerca de la vida y le contó lo siguiente:
“Querido nieto, me siento como si tuviese dos lobos peleando en mi interior. Uno es maldad, ira, temor, envidia, celos, tristeza, avaricia, autocompasión, culpa, resentimiento,,.. Y el otro es amor, bondad, alegría, paz, esperanza, serenidad, humildad, generosidad, fortaleza, benevolencia, compasión,… Es una batalla que ocurre dentro de todo ser humano.”

El nieto lo pensó por un momento y preguntó a su abuelo: “¿Y qué lobo ganará?”

El viejo Cherokee respondió, “El que TÚ alimentes.”

Leyenda india.

Un abrazo!

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